Los líderes de la Iglesia son amenazados, acosados, extorsionados e incluso asesinados como resultado de la violencia perpetrada por la guerrilla y otros grupos criminales, especialmente en las zonas más remotas del país.
En la mayoría de los casos, esta violencia es el resultado directo de la posición de los cristianos al denunciar la corrupción, trabajar en favor de la defensa de los derechos humanos y ambientales, proteger a los jóvenes y niños y buscar la paz y la justicia. Todas estas acciones van contra y afectan las actividades ilegales de los grupos criminales. Por ello, los cristianos son vistos como impedimentos para el reclutamiento de personas, especialmente jóvenes, en las guerrillas, grupos rebeldes, narcotráfico y crimen organizado.
En las comunidades indígenas existe una oposición significativa hacia los misioneros cristianos y los conversos indígenas, que pueden enfrentar encarcelamiento, abuso físico y confiscación de bienes, entre otras formas de castigo.
ORA
Por los cristianos que viven en zonas controladas por grupos rebeldes y criminales. Ora para que Dios los mantenga a salvo y les dé valor para seguir predicando el evangelio.

