El papa Francisco ha dado un paso en firme para acabar con los abusos sexuales en la iglesia católica. Él mismo ha impulsado la creación de una 'Comisión Pontificia para la Protección de los Menores'. Un grupo de expertos formado por cuatro hombres y cuatro mujeres, que asesorarán sobre los procedimientos más transparentes para acabar con los escándalos sexuales impunes en anteriores papados.
El cardenal Sean Patrick O'Malley, miembro del consejo asesor, adelanta alguno de sus planes: “Vamos a proponer iniciativas para fomentar la responsabilidad y el intercambio mutuo de buenas prácticas para la protección de todos los menores de edad ".
Entre los integrantes de la Comisión, hay una víctima. Una activista irlandesa que fue abusada sexualmente cuando tenía 13 años por el capellán de un hospital. Lo denunció, y el sacerdote fue juzgado y encarcelado, pero solo por la vía civil. Ella es Marie Collins y ha mostrado su interés por esta comisión: "Sé que hay muchas víctimas de todo el mundo que están esperando y tienen grandes expectativas en esta comisión. Como superviviente, tengo la esperanza de que vamos a lograr lo que se esperaba".
Hasta ahora, a ningún obispo se le ha abierto un expediente disciplinario en el seno de la iglesia relacionado con abusos sexuales. Por eso se ha visto también con buenos ojos que otro de los expertos sea el arzobispo de Boston, máximo responsable de la diócesis donde surgieron los primeros escándalos en Estados Unidos.