Esaú y Jacob, hijos de Isaac. Matrimonio de Esaú. Isaac bendice a Jacob

1. La mujer de Isaac quedó embarazada (después de la muerte de Abram), y como el vientre adquiriera un volumen inusitado, Isaac, inquieto, preguntó por ella a Dios. Este le contestó que Rebeca pariría gemelos1; y que las naciones tomarían el nombre de sus hijos. Y que el que saliera segundo sería superior al primero. No mucho tiempo después, como predijera Dios, nacieron gemelos; el mayor era áspero y velloso de la cabeza a los pies, pero el menor lo tomó del calcañar cuando estaban naciendo. El padre amaba al mayor, que por su pilosidad fué llamado Esaú o Seir, porque en hebreo se dice seir al pelo. Jacob, el menor, era más amado por la madre.

2. Como había hambre en el país, Isaac quiso trasladarse a Egipto, pero por orden de Dios se traladó a Gerar, donde el rey Abimélec lo recibió, porque Abram había vivido en un tiempo con él y había sido su amigo.
   Al principio lo trató amablemente, pero luego sintió envidia al ver que Dios lo ayudaba y lo favorecía, y lo alejó de su lado. Advirtiendo Isaac que la envidia había cambiado al rey, se retiró a un sitio llamado El Valle, no lejos de Gerar. Comenzó a abrir un pozo pero lo atacaron unos pastores para impedir que lo hiciera. No queriendo luchar, se retiró y abrió otro pozo; otros pastores de Abimélec lo hostigaron a su vez. Dejó también el segundo pozo y se retiró, y de ese modo se ganó la tranquilidad gracias a su conducta prudente.
   Finalmente, el rey lo autorizó a abrir un pozo sin sufrir inconvenientes. Le puso de nombre Rejovot, que significa amplio espacio. De los pozos anteriores uno se llamaba Escón, que significa altercado, el otro Sitena, que significa enemistad.

3. Los asuntos de Isaac crecieron en potencia y magnitud. Abimélec creyó que Isaac le guardaba rencor por la mutua desconfianza que había entre los dos y porque Isaac se retiró ocultando su enemistad. Temió que su anterior amistad con Isaac no fuera eficaz si éste se proponía vengarse de las ofensas. Fué, por lo tanto, a renovar la amistad con él llevando consigo a uno de sus generales, llamado Ficol. Después de obtener lo que quería, gracias a la bondad de Isaac, que prefería la amistad que Abimélec le había demostrado anteriormente a él y a su padre, a su ira posterior, se volvió a su casa.

4. Cuando Esaú, el hijo preferido de Isaac, llegó a los cuarenta años, se casó con Ada, hija de Helón, y con Alibama, hija de Esebón, poderosos señores de los cananeos; realizó los matrimonios por su propia autoridad, sin consultar a su padre. Si hubiese preguntado a Isaac, éste no habría consentido los enlaces, porque no estaba conforme en contraer alianzas con los habitantes de esas tierras. Pero no queriendo molestar a su hijo, ordenándole abandonar a sus esposas, prefirió guardar silencio.

5. Cuando llegó a viejo y quedó privado de la vista, llamó a Esaú y le dijo que además de su ceguera, su senectud le impedía rendir culto a Dios; y le ordenó que fuera a cazar todos los venados que pudiera y que luego le preparase una cena. Podría entonces suplicar a Dios que ayudara a su hijo y lo sostuviera durante toda su vida. Añadió que no sabía a ciencia cierta la fecha de su muerte, y que deseaba obtener de antemano, con sus oraciones, la benevolencia divina para él.

6. Esaú salió a cazar. Pero Rebeca, creyendo que era mejor implorar el favor de Dios para Jacob, contrariando la voluntad de Isaac le ordenó que matara unos cabritos y preparara un guisado.Jacob obedeció a su madre, siguiendo sus instrucciones. Cuando estuvo listo el guisado, se cubrió los brazos con la piel de un cabrito para que su padre, por el vello, creyera que era Esaú. Eran mellizos, iguales en todo y diferentes sólo en este detalle. Lo hizo por temor de que su padre, antes de hacer las imploraciones, descubriera su superchería y lo maldijera. Le llevó la vianda e Isaac, reconociéndolo por la voz, llamó a su hijo. Este le dio la mano, cubierta con la piel de cabrito. Cuando Isaac la tocó dijo: —Tu voz parece la voz de Jacob, pero por el espesor de tu vello veo que eres Esaú.

7. Sin sospechar el engaño comió el guisado y se entregó a rogar e interceder ante Dios.
   Y dijo:
   —¡Señor de todos los tiempos y creador de todas las cosas! Tú fuiste el que concedió a mi padre abundancia de cosas buenas, y me diste todo lo que tengo, y prometiste a mi posteridad ser su ayuda y su sostén y concederle favores más grandes aún. Confirma ahora tus promesas y no me abandones, porque en mi presente condición te necesito más que nunca. Concede tu gracia a mi hijo, evítale todos los males. Concédele una vida feliz y la posesión de todo lo bueno que tú puedes acordar. Hazlo temible para sus enemigos y honrado y amado por sus amigos.

8. Esto es lo que pidió Isaac a Dios, creyendo que sus ruegos eran para Esaú. Apenas había terminado cuando volvió Esaú de la caza. Cuando Isaac advirtió el error, guardó silencio. Pero Esaú le pidió que le hiciera compartir la bendición que le había dado a su hermano; el padre se negó, porque todas las oraciones las había volcado sobre Jacob. Esaú lloró por el error. Su padre, apenado por su llanto, le dijo que sería superior en la caza y fuerte de cuerpo y en el ejercicio de las armas, en todo lo cual obtendría  gloria eterna, él y  después de él su posteridad.  Pero  que debería servir a su hermano.

9. Jacob temía que su hermano lo castigara por el engaño de la bendición paterna; su madre lo libró del peligro convenciendo a Isaac que tomara esposa para Jacob en la Mesopotamia, entre los miembros de su familia. Esaú se había vuelto a casar con Basemat, hija de Ismael, porque a su padre no le gustaban los cananeos y le había reprobado sus anteriores enlaces; por eso, para agradar a su padre, se había casado con Basemat, por la que realmente sentía mucho afecto.

NOTAS
1 En la Biblia la invocación a Dios la formula en primer término Isaac (Gén_25:21-22), y luego Rebeca (id., 22), siendo a Rebeca solamente a quien Dios descubre el porvenir de sus hijos.