2. Como había hambre en el país, Isaac
quiso trasladarse a Egipto, pero por orden de Dios se traladó a Gerar, donde el
rey Abimélec lo recibió, porque Abram había vivido en un tiempo con él y había
sido su amigo.
Al principio lo trató amablemente, pero luego sintió envidia al ver que
Dios lo ayudaba y lo favorecía, y lo alejó de su lado. Advirtiendo Isaac que la
envidia había cambiado al rey, se retiró a un sitio llamado El Valle, no lejos
de Gerar. Comenzó a abrir un pozo pero lo atacaron unos pastores para impedir
que lo hiciera. No queriendo luchar, se retiró y abrió otro pozo; otros
pastores de Abimélec lo hostigaron a su vez. Dejó también el segundo pozo y se
retiró, y de ese modo se ganó la tranquilidad gracias a su conducta prudente.
Finalmente, el rey lo autorizó a abrir un pozo sin sufrir
inconvenientes. Le puso de nombre Rejovot, que significa amplio espacio. De los
pozos anteriores uno se llamaba Escón, que significa altercado, el otro Sitena,
que significa enemistad.
3. Los asuntos de Isaac crecieron en
potencia y magnitud. Abimélec creyó que Isaac le guardaba rencor por la mutua
desconfianza que había entre los dos y porque Isaac se retiró ocultando su
enemistad. Temió que su anterior amistad con Isaac no fuera eficaz si éste se
proponía vengarse de las ofensas. Fué, por lo tanto, a renovar la amistad con
él llevando consigo a uno de sus generales, llamado Ficol. Después de obtener
lo que quería, gracias a la bondad de Isaac, que prefería la amistad que
Abimélec le había demostrado anteriormente a él y a su padre, a su ira
posterior, se volvió a su casa.
4. Cuando Esaú, el hijo preferido de
Isaac, llegó a los cuarenta años, se casó con Ada, hija de Helón, y con
Alibama, hija de Esebón, poderosos señores de los cananeos; realizó los
matrimonios por su propia autoridad, sin consultar a su padre. Si hubiese
preguntado a Isaac, éste no habría consentido los enlaces, porque no estaba
conforme en contraer alianzas con los habitantes de esas tierras. Pero no
queriendo molestar a su hijo, ordenándole abandonar a sus esposas, prefirió
guardar silencio.
5. Cuando llegó a viejo y quedó privado
de la vista, llamó a Esaú y le dijo que además de su ceguera, su senectud le
impedía rendir culto a Dios; y le ordenó que fuera a cazar todos los venados
que pudiera y que luego le preparase una cena. Podría entonces suplicar a Dios
que ayudara a su hijo y lo sostuviera durante toda su vida. Añadió que no sabía
a ciencia cierta la fecha de su muerte, y que deseaba obtener de antemano, con
sus oraciones, la benevolencia divina para él.
6. Esaú salió a cazar. Pero Rebeca, creyendo que era mejor implorar el favor de Dios para Jacob, contrariando la voluntad de Isaac le ordenó que matara unos cabritos y preparara un guisado.Jacob obedeció a su madre, siguiendo sus instrucciones. Cuando estuvo listo el guisado, se cubrió los brazos con la piel de un cabrito para que su padre, por el vello, creyera que era Esaú. Eran mellizos, iguales en todo y diferentes sólo en este detalle. Lo hizo por temor de que su padre, antes de hacer las imploraciones, descubriera su superchería y lo maldijera. Le llevó la vianda e Isaac, reconociéndolo por la voz, llamó a su hijo. Este le dio la mano, cubierta con la piel de cabrito. Cuando Isaac la tocó dijo: —Tu voz parece la voz de Jacob, pero por el espesor de tu vello veo que eres Esaú.
7. Sin sospechar el engaño comió el
guisado y se entregó a rogar e interceder ante Dios.
Y dijo:
—¡Señor de todos los tiempos y creador de todas las cosas! Tú fuiste el
que concedió a mi padre abundancia de cosas buenas, y me diste todo lo que
tengo, y prometiste a mi posteridad ser su ayuda y su sostén y concederle
favores más grandes aún. Confirma ahora tus promesas y no me abandones, porque
en mi presente condición te necesito más que nunca. Concede tu gracia a mi
hijo, evítale todos los males. Concédele una vida feliz y la posesión de todo
lo bueno que tú puedes acordar. Hazlo temible para sus enemigos y honrado y
amado por sus amigos.
8. Esto es lo que pidió Isaac a Dios,
creyendo que sus ruegos eran para Esaú. Apenas había terminado cuando volvió
Esaú de la caza. Cuando Isaac advirtió el error, guardó silencio. Pero Esaú le
pidió que le hiciera compartir la bendición que le había dado a su hermano; el
padre se negó, porque todas las oraciones las había volcado sobre Jacob. Esaú
lloró por el error. Su padre, apenado por su llanto, le dijo que sería superior
en la caza y fuerte de cuerpo y en el ejercicio de las armas, en todo lo cual
obtendría gloria eterna, él y después de él su posteridad. Pero
que debería servir a su hermano.
9. Jacob temía que su hermano lo
castigara por el engaño de la bendición paterna; su madre lo libró del peligro
convenciendo a Isaac que tomara esposa para Jacob en la Mesopotamia, entre los
miembros de su familia. Esaú se había vuelto a casar con Basemat, hija de
Ismael, porque a su padre no le gustaban los cananeos y le había reprobado sus
anteriores enlaces; por eso, para agradar a su padre, se había casado con
Basemat, por la que realmente sentía mucho afecto.
NOTAS
1 En la Biblia la invocación a Dios la
formula en primer término Isaac (Gén_25:21-22), y luego Rebeca (id., 22),
siendo a Rebeca solamente a quien Dios descubre el porvenir de sus hijos.
