HRW denuncia una "ola de violencia coordinada" contra la minoría musulmana en RCA

La minoría musulmana en República Centroafricana (RCA) está siendo objeto de una "ola de violencia coordinada sin descanso" que ha obligado a "comunidades enteras" a abandonar el país, ha alertado este miércoles Human Rights Watch (HRW), que ha reclamado tanto al Gobierno centroafricano como las tropas francesas y africanas en el país "pasos urgentes" para proteger a los musulmanes de "ataques de venganza".

Según HRW, los grupos de autodefensa cristianos conocidos como 'antibalaka' están cada vez más organizados y emplean un lenguaje que sugiere que su objetivo es eliminar a los musulmanes que residen en el país.

La organización explica esta situación en el hecho de que los 'antibalaka' responsabilizan a los musulmanes de la emergencia del grupo rebelde Séléka, integrado principalmente por musulmanes y que dieron un golpe de Estado el pasado marzo.

Sus integrantes han cometido "abusos horribles contra la población cristiana mayoritaria en los últimos once meses". Además, Séléka, que no ha empleado un lenguaje religioso a la hora de justificar su actuación, sigue cometiendo "atrocidades".

"A este ritmo, si la violencia selectiva continúa, no habrá musulmanes en buena parte de República Centroafricana", ha alertado el director de Emergencias de HRW, Peter Bouckaert. "Personas cuyas familias han vivido pacíficamente en el país durante siglos se están viendo forzadas a marcharse o están huyendo ante la amenaza de violencia muy real contra ellos", ha subrayado.

"ATAQUES ESPELUZNANTES"

Durante el mes de enero y la primera semana de febrero, miles de familias musulmanas de localidades con una población de esta comunidad considerable como Bossangoa, Bozoum, Bouca, Yaloké, Mbaiki, Bossembélé, y otras del noroeste y el suroeste, han huido de los "espeluznantes ataques 'antibalaka'".

En el caso de Yaloké, que tenía unos 30.000 musulmanes y ocho mezquitas, solo había unos 500 musulmanes y una mezquita cuando el personal de HRW la visitó el 6 de febrero. Precisamente, los musulmanes estaban refugiados en la mezquita, bajo la protección de las tropas francesas.

En Bangui, los 'antibalaka', armados con fusiles AK-47, lanzagranadas y granadas, han atacado distintas zonas de mayoría musulmana que ahora son "ciudades fantasma". Algunos milicianos con los que ha podido hablar HRW han señalado que matarán a todos los musulmanes que queden en estos barrios.

Buena parte de la población musulmana ha huido a Chad, Camerún y República Democrática del Congo (RDC). Unos 50.000 musulmanes, principalmente centroafricanos, han sido evacuados en vuelos especiales organizados por Chad, Camerún, Níger y Senegal desde Bangui, mientras que decenas de miles más han huido por carretera.

Las fuerzas de elite chadianas, en ocasiones apoyadas por el contingente chadiano en la misión de la Unión Africana (MISCA), también han procedido a evacuar a miles de musulmanes atrapados en localidades controladas por los 'antibalaka'. Según HRW, los 'antibalaka' no han atacado hasta ahora a la población musulmana en el noreste, donde son mayoría.

Desde septiembre de 2013, los 'antibalaka' han realizado "ataques coordinados" contra musulmanes, incluidos mujeres y niños, a los que han degollado, han linchado públicamente, han mutilado y han prendido fuego. El personal de HRW ha sido testigo de algunas de "estas atrocidades".

"Si los líderes 'antibalaka' están llevando a cabo una política deliberada de limpieza étnica o ejerciendo un castigo colectivo abusivo contra la población musulmana, el resultado final está claro: la desaparición de las antiguas comunidades musulmanas", ha denunciado Bouckaert.

INTERVENCIÓN DE UA, UE Y ONU

Así las cosas, HRW ha pedido a la Unión Africana, la Unión Europea y la ONU que "desplieguen fuerzas de paz adicionales en todo el país" para proteger a la población civil, en especial a los musulmanes. "Sus fuerzas deberían plantar cara activamente a las fuerzas 'antibalaka' y los líderes responsables de los ataques contra civiles musulmanes y dejar claro que los abusos contra civiles no serán tolerados", ha subrayado.

Por su parte, la nueva presidenta del país, Catherine Samba-Panza, debería "recordar públicamente" a sus ciudadanos que la minoría musulmana forma parte de la estructura del país y cualquiera que "se vengue" contra ellos por los crímenes cometidos por Séléka "deberá rendir cuentas". Además, "deberían ser investigados de forma rápida y visible" los casos de linchamientos públicos que se han producido en los últimos días.

"La comunidad internacional debería responder rápida y contundentemente para detener estas atrocidades coordinadas y selectivas", ha reclamado Bouckaert. "Existe una necesidad urgente de distribución de ayuda humanitaria y para ayudar al Gobierno a crear programas para la reconciliación, la tolerancia y la justicia, con el fin de que los centroafricanos puedan reconstruir sus vidas", ha remachado.
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