PATERNIDAD
LITERARIA
Ha habido mucha discusión sobre quién escribió este Evangelio.
Aquí sólo hay espacio para un breve bosquejo de los principales puntos.
a) Hay una muy fuerte
tradición, apoyada por
evidencia temprana de fuentes patrísticas de que el autor fue el apóstol Juan.
En el Evangelio mismo no hay referencias específicas a la identidad del autor,
de modo que la pregunta es hasta dónde es posible confiar en la tradición. Por
lo menos en fecha tan temprana como Ireneo (c. 130–200) se creía en la autoría apostólica.
Ireneo pudo haber tenido acceso a la tradición auténtica por medio de su
relación previa con Policarpo (c.
mediados del siglo II), quien conoció al Apóstol. El hecho de que Poli carpo no se refiera al cuarto
Evangelio al escribir su carta a los filipenses no tiene por qué llevarnos a la
conclusión de que lo desconocía. La única oposición a la autoría apostólica
provino de un grupo conocido como los alogoi o alogi, que parece haber sido un
pequeño grupo que se separó de Roma. Su criterio fue rechazado por Hipólito,
quien escribió una defensa del Evangelio.
La historia del libro antes de Ireneo no
es fácil de determinar, pero debe haber sido considerado como una autoridad por
algún tiempo considerable, como para haber sido colocado en un nivel sin
discusión junto con los otros tres como parte de un Evangelio cuádruple.
b) Algunas consideraciones internas dirigen
hacia la confiabilidad de la tradición (p. ej. 1:14; 19:35; 21:24). Aunque
todas estas referencias han sido entendidas de otra manera por algunos
estudiosos, lo más natural es verlas como evidencia del reclamo del autor mismo
de haber sido testigo presencial.
En ninguna parte es mencionado por nombre
Juan el hijo de Zebedeo, mientras que Juan el Bautista es mencionado
simplemente como Juan, sin una descripción adicional. Esto sería más
comprensible si el mismo autor fuese el otro Juan.
Otra consideración es la mención anónima
del "discípulo al cual Jesús amaba", que bien puede ser una
referencia a Juan el apóstol. Algunos han dudado de que Juan se hubiera
descripto a sí mismo de esa manera y han llegado a la conclusión de que esto
muestra que no era el autor. Es imposible estar seguros de quién era "el
discípulo a quien Jesús amaba", pero su estrecha asociación con Pedro apoyaría
el criterio de que era Juan. Su misma relación íntima con Jesús señala hacia la
misma conclusión.
c) Pareciera que el autor tiene conocimiento
detallado de Palestina y de las costumbres judías. Esto sería más comprensible
si fuera un judío palestino.
d) Muchos detalles incidentales también
sugieren un testigo ocular detrás del relato, como el número de tinajas en la
boda de Caná y la cantidad de peces capturados en el mar de Galilea. Tales
detalles no son esenciales en la narración, pero agregan cierta vivacidad al
relato.
e) Los aspectos helenísticos (griegos) de
este Evangelio, sin embargo, se dice que militan contra lo correcto de la
tradición primitiva, dado que Juan el apóstol no era un judío helenista. Más
aun, los paralelos con los tratados filosóficos no cristianos conocidos como la
Hermética, se dice que sostienen ese argumento.
Ciertamente hay paralelos en la terminología tanto en Filón de Alejandría como en
Hermes, pero ese factor no muestra concluyentemente que el autor fuera un
helenista. Algunos paralelos similares se encuentran en la literatura judía de
Qumrán y esta evidencia tiende a disminuir la fuerza del argumento helenista.
f) La estrecha relación del autor con los
métodos rabínicos de argumentación son otra razón por la cual algunos han rechazado
la autoría apostólica, dado que Juan era sólo un pescador galileo. Pero de be
darse cabida al hecho de que los argumentos rabínicos se encuentran en la
enseñanza de Jesús y no en los comentarios del autor mismo. Sin embargo, debe
admitirse que es difícil en este Evangelio diferenciar entre el estilo del
autor y las palabras de Jesús.
g) Pareciera que el autor adopta una actitud
casi hostil hacia algunos de los contemporáneos de Jesús, como si fueran de una
raza distinta que la de él, refiriéndose a ellos como "los judíos".
Esto pue de ser evidencia de un profundo sentimiento cristiano frente a la
amarga hostilidad de su propio pueblo hacia Jesús.
h) Las teorías alternativas en cuanto a la
paternidad literaria generalmente intentan retener alguna conexión entre el
Evangelio y Juan el apóstol considerándolo como el testigo, aunque proponiendo
a algún otro como autor. La teoría más difundida es que el autor era otro Juan,
conocido como Juan el anciano. Si había dos "Juan" tan estrechamente
asociados en la producción del Evangelio, no es imposible que haya surgido una
confusión entre ellos en la tradición primitiva. Pero la existencia de Juan el
anciano depende de una afirmación más bien ambigua de Papias, quien no hace
mención alguna de que el Evangelio haya sido escrito por él.
i) Algunos niegan toda conexión entre Juan
el apóstol y el Evangelio y suponen que se le atribuyó su autoría para dar
autoridad a la obra.
Frente a todas estas opiniones diversas
es difícil ser dogmático, pero es razonable sostener que las evidencias
internas y externas señalan a Juan el apóstol como autor.
PROPOSITO
Lo mejor que podemos
hacer es examinar la propia declaración del autor en 20:31, que era
específicamente evangelista. El Evangelio tenía la finalidad de producir la fe
en Jesús como Cristo e Hijo de Dios. El registro de las varias señales tenía
por fin producir ese resultado y, con eso en mente, adquieren significado las
muchas referencias que hay a lo largo del Evangelio para creyentes e
incrédulos. Tanto los relatos históricos como los discursos de enseñanza fueron
elegidos por su poder de enfocar la atención en los reclamos específicos de
Jesús. Por lo tanto, Juan no tenía la intención de hacer una biografía o estudio
psicológico. Por supuesto, un propósito evangelístico no debilita la base
histórica. Juan puede haber considerado que parte de su material tenía un
significado simbólico, pero debe repetirse que eso no significa que no fuera
histórico o auténtico.
Puede haber habido
algunos propósitos subsidiarios,
como la presentación de la verdadera relación entre Jesús y Juan el Bautista o
una refutación de los conceptos docéticos sobre Jesús (o sea las teorías que
hacían una distinción entre el Cristo celestial y el Jesús humano).
Muchos creen que el Evangelio es una
presentación del cristianismo en forma helenizada. El prólogo (1:1–18) parece
dar apoyo a esa teoría. Pero el elemento crucial es el grado en el que el
prólogo determina el propósito del Evangelio en su conjunto. Es mejor suponer
que el cuerpo del Evangelio aporta la clave para la comprensión del prólogo y
no viceversa. La enseñanza de Jesús fue suficientemente inclusiva como para ser
entendida tanto por griegos como por judíos.
RELACION
CON LOS EVANGELIOS SINOPTICOS
Una comparación con los otros Evangelios muestra una
marcada diferencia en Juan en cuanto a la esencia y el método de presentación.
Una gran parte del material incluido en los otros falta en Juan, a la vez que
un monto considerable del material juanino está ausente en los Sinópticos. De
hecho, hay poco material común en los cuatro Evangelios, aparte del relato de
la pasión. La mayor diferencia es que, mientras que los Sinópticos se
concentran en el ministerio galileo, Juan fija su atención en el ministerio en
Jerusalén. Este hecho podría explicar la diferencia en el estilo de enseñanza
de Jesús: el énfasis en parábolas en los Sinópticos cediendo al estilo de
diálogo y discurso en Juan. Ciertas diferencias históricas también han sido
señaladas, como la ubicación de la limpieza del templo, los hechos que llevaron
al arresto de Jesús, la duración del ministerio y la fecha de la última cena.
De allí algunos han deducido que Juan intenta corregir y reemplazar a los
Sinópticos. Esto es difícil de sostener, porque en muchas ocasiones da por
sentado el conocimiento de la tradición sinóptica como base para la propia. Es
mejor considerar a Juan como complemento de los Sinópticos. La diferencia más
difícil entre ellos es la cronología de los hechos de la pasión. La solución
puede estar en el uso de diferentes calendarios, pero no sabemos lo suficiente
como para llegar a una respuesta completamente satisfactoria.
Al principio, puede
parecer que la presentación que Juan hace de Jesús difiere tan completamente de la de los
Sinópticos que ambos retratos no pueden ser de la misma persona. Pero ésta
sería una deducción errada. Cuando consideramos los diferentes propósitos de
los Evangelios y los diferentes tipos de personas a los cuales Jesús habló, el
contraste es más comprensible. Es como si Juan mismo hubiera sido llevado a un
estilo más reflexivo en los discursos.
FECHA Y
LUGAR DE REDACCION
No es claro si se
pueden encontrar rastros del Evangelio de Juan en autores antes del tiempo de
Ireneo (c. 130–200). Pero hay buena base para suponer que Justino (c. 150)
conocía y usaba el
Evangelio, y una posibilidad de que Ignacio (c. 115)
también lo conociera. Al
margen de referencias en los Padres primitivos hay dos papiros de principios
del siglo II que muestran la existencia y circulación de este Evangelio. Uno
contiene un trozo del Evangelio de Juan, y el otro refleja el lenguaje de éste
y de los demás Evangelios. Por lo tanto, es imposible datar a Juan más allá del
fin del primer siglo. Si el Apóstol fue el autor, una fecha de unos años antes
del fin del siglo sería ciertamente necesaria como la más tardía posible. Como
el Evangelio debe haber sido posterior a los Sinópticos, una fecha
relativamente tardía en el primer siglo es la preferida en general (c. 90)
aunque algunos han sugerido una anterior. Sólo se puede ser aproximado.
En cuanto al lugar de
origen, la tradición es
que Juan vivió en Efeso y no parece haber base para negarlo. Algunos sugieren
que esta tradición sobre Efeso no es confiable, y también que Juan no vivió
hasta edad tan avanzada. La evidencia que pretende sostener este criterio
consiste en menciones aisladas y no muy confiables de que Juan murió en el
martirio mucho antes de que el Evangelio pudiera haber sido escrito. Pero la
tradición de esta larga vida y de que él haya escrito el Evangelio es mucho más
fuerte.
TEOLOGIA
El hecho más significativo de la teología de Juan
es su presentación de Cristo. Ya ha sido señalado que su propósito principal
era teológico y ciertamente cristológico. El foco de atención está en el
mesianismo de Jesús y su condición de Hijo. El carácter mesiánico de Jesús más
de una vez fue el tema de discusión entre los judíos (7:26, 27; 10:24). Además,
tres veces en el Evangelio se registran confesiones del mesianismo de Jesús
(1:41; 4:29; 11:27). Para el autor Jesús era el cumplimiento de todas las
esperanzas mesiánicas del pueblo judío. En total armonía con esto se encuentra
la frecuente apelación al testimonio del AT.
Aún más característico del Evangelio es Jesús
como Hijo de Dios. Muchas veces Jesús presenta su propia relación filial con el
Padre. Si bien este aspecto no está ausente en los Sinópticos, es especialmente
notable en Juan por la frecuente aparición del término "Hijo" sin
mayor descripción. El plan de salvación fue efectuado por el Padre por medio
del Hijo. Motivado por su amor al mundo, Dios envió a su Hijo (3:16). El Hijo
es el agente por medio del cual el Padre se revela a sí mismo (1:18). El
reclamo de Jesús de ser el Hijo de Dios fue la base para la acusación ante Pilato
que, de acuerdo con la ley judía, él debería morir (19:7).
El hecho más característico de los
Evangelios sinópticos es que Jesús era Hijo del Hombre. Aunque esto no es tan
prominente en Juan, aún es algo básico en su presentación. Era el Hijo del Hombre
que no sólo reveló al Padre, sino que sería exaltado (3:13, 14). Este proceso
de exaltación culminaría en la glorificación del Hijo del Hombre (12:23).
Además, hay muchas indicaciones de la perfecta humanidad de Jesús en este
Evangelio. Experimentó emociones humanas, hambre, sed y cansancio. Nunca la
exaltada cristología debe disminuir la perfecta humanidad de Jesús.
En el prólogo, la preexistencia y
divinidad de Cristo están expresadas explícitamente. El Verbo (griego logos), o
"Palabra", no sólo estaba con Dios desde el principio, sino que era Dios (1:1) y fue
es te Verbo el que se hizo carne y se identifica como el Cristo. Cualquiera que
sea el origen de la idea del Verbo para el autor, su propia cristología es
clara. Su tema no es el de un simple hombre sino del Hijo preexistente que
compartió con el Padre la creación del mundo (1:3).
Otro aspecto de la cristología juanina es
la cantidad de afirmaciones de Jesús que comienzan con la significativa frase
"Yo soy". De esa manera, él se describe a sí mismo como "el
camino", "la verdad", "la vida", "la
resurrección", "el pan", "el pastor", "la
puerta", "la vid". Todos estos títulos explican diferentes
aspectos de lo que Jesús vino a ser y hacer por la humanidad.
Hay muchas figuras de lenguaje que se
usan para describir la naturaleza de la obra de Cristo: el cordero del
sacrificio (1:29), el templo de su cuerpo (2:21), la serpiente en el desierto
(3:14), el pastor dando su vida por las ovejas (10:11), el grano de trigo
(12:24). La muerte de Jesús fue reconocida como inevitable aun por el sumo
sacerdote, pero Juan ve un significado más profundo en ello que Caifás (11:51).
A lo largo del Evangelio hay un sentido de lo inevitable de la "hora"
de Jesús que se iba acercando.
Otro factor importante en la teología
juanina es la frecuente mención del Espíritu Santo. Su obra de regeneración
(3:5–8), su prometido derramamiento después de la glorificación de Jesús
(7:37–39) y los cinco dichos sobre él en los discursos de despedida (cap.
14–16) se encuentran todos sólo en el Evangelio de Juan. Se describe como
consejero, como quien mora en el creyente, como maestro, como testigo de
Cristo, como quien convence al mundo y como guía a toda verdad de los
seguidores del Señor. De entre todos los Evangelios, Juan muestra más
claramente que la continuación del ministerio de Jesús sería por medio de la
acción del Espíritu.
Además, podemos notar varios otros
aspectos que aparecen en el pensamiento de Juan. Hay un fuerte fondo del AT. No
hay una referencia específica a la cena del Señor, pero hay una enseñanza relacionada
(cap. 6). También hay una combinación de énfasis en la acción de Dios al elegir
y la responsabilidad humana al responder. Este Evangelio contribuye en forma
muy rica a la teología del NT en su conjunto. Aunque a menudo su lenguaje es
simple, su pensamiento es profundo. Su uso de un poderoso simbolismo y su
carácter reflexivo hacen que el Evangelio de Juan apele a muchos cristianos
modernos.
Ver también el artículo "Leyendo los
Evangelios".
BOSQUEJO
DEL CONTENIDO
1:1-18 El prólogo
1:1-5 El
Verbo preexistente
1:6-8 El
testimonio de Juan el Bautista
1:9-13 La
luz que vino al mundo
1:14-18 La encarnación del Verbo
1:19—2:11 Hechos introductorios
1:19-34 El testimonio de Juan el Bautista
referente a Jesús
1:35-51 El
llamado de los primeros discípulos
2:1-11 Revelación por medio de una señal
2:12—4:54 Primeros encuentros en Jerusalén, Samaria y Galilea
2:12-25 La limpieza del templo
3:1-21 El
nuevo nacimiento
3:22—4:3 Jesús
y Juan el Bautista
4:4-42 Jesús en Samaria
4:43-54 Un
segundo milagro en Galilea
5:1-47 Sanidad y discurso en Jerusalén
5:1-18 La
curación de un paralítico
5:19-47 La
revelación del Padre y el Hijo
6:1-71 Otras señales y discursos en Galilea
6:1-15 La
alimentación de las multitudes
6:16-24 Jesús
camina sobre el agua
6:25-59 La
discusión sobre el pan de vida
6:60-71 La
reacción de los discípulos a la enseñanza y obra de Jesús
7:1—8:59 Jesús en la fiesta de los tabernáculos
7:1-9 Jesús va de Galilea a Jerusalén
7:10-52 La
enseñanza de Jesús en la fiesta
7:53—8:11 La
mujer tomada en adulterio
8:12-59 Jesús
como la luz del mundo
9:1—10:42 Más sanidades y enseñanzas
9:1-41 Jesús sana a un hombre que nació ciego
10:1-18 Jesús
como el pastor
10:19-21 Los
resultados de su enseñanza
10:22-42 El
diálogo en la fiesta de la Dedicación
11:1-57 Muerte y resurrección de Lázaro
11:1-44 Jesús vencedor de la muerte
11:45-57 Los
resultados del milagro
12:1-50 Clausura del ministerio público en Jerusalén
12:1-8 La
devoción de María
12:9-11 Reacciones a la presencia de Jesús en Betania
12:12-19 La
entrada a Jerusalén
12:20-26 La
búsqueda de los griegos
12:27-36 Afirmación
y retiro
12:37-50 Incredulidad
persistente
13:1—17:26 Jesús con sus discípulos
13:1-38 Acción simbólica de Jesús lavando los pies y
su secuela
14:1-31 Seguridades y mandamientos a los
discípulos
15:1-17 La alegoría de la viña
15:18—16:33 Otras enseñanzas para los discípulos
17:1-26 La
oración de Jesús
18:1—21:25 Relatos de la pasión y resurrección
18:1-11 La
traición
18:12—19:16 El juicio
19:17-37 La
crucifixión
19:38-42 La
sepultura
20:1-29 La
resurrección
20:30—21:25 El epílogo
